Lecciones del Mundial para la gestión

No existe historia de éxito sin trabajo ni esfuerzo y sin persistir en la adversidad. Lo vemos en cada entrenamiento o partido, cuando un jugador sigue compitiendo a pesar del cansancio.

El Mundial de Fútbol de Brasil nos ha permitido ver a los mejores exponentes de este deporte, y casi todas las conversaciones de este último período han girado en torno al desempeño de los equipos, por esta razón es que he querido aprovechar este contexto para investigar qué factores podemos extrapolar desde el funcionamiento de una selección para la gestión exitosa en las empresas. Con este objetivo comencé a leer además de conversar con muchas personas apasionadas por este deporte y otras no tanto, y encontré cinco rasgos característicos de los mejores equipos y jugadores aplicables como modelos de éxito profesional.

El primero y eje del éxito deportivo es encontrar una idea propia, en fútbol la llaman propuesta futbolística y en la empresa propuesta de valor. Es clave tener un concepto central que va a movilizar nuestros esfuerzos y que nos define, si no la tenemos, debemos encontrarla y para eso son claves la preparación, el estudio, la observación del entorno y de nuestros competidores, la generación de redes de contacto y un buen consejo directivo, que nos muestre diferentes visiones que nos permitan llegar a una idea propia que finalmente dirigirá al equipo a un proyecto profesional.

La segunda clave viene luego de la idea diferenciadora y tiene que ver con conseguir darle un sentido a la ejecución de esta propuesta, algo que nos permita trabajar no por obligación, sino por convicción. Para lograr este entusiasmo tenemos que encontrar aquello que nos gusta hacer y que hacemos bien. Cuando se inicia el partido, los jugadores dejan de ser “profesionales” y vuelven a jugar como niños en lo que es su pasión. Esta clave, trabajar con pasión en lo que me gusta, es determinante al momento de conformar un equipo en las compañías.

La tercera clave tiene que ver con el resultado de lo que hacemos, en el fútbol la calidad del equipo es proporcional a su cantidad de seguidores, la excelencia es un componente que genera valor. Este es el gran desafío de las empresas, cómo lograr conformar un proyecto de calidad superior que atraiga a las personas a trabajar en nuestras empresas y a los clientes a elegir nuestros productos o servicios.

El cuarto aspecto clave al momento de diferenciar a una selección exitosa de otra es cómo el entrenador conforma a su equipo, selecciona entre los mejores jugadores los que más se adaptan a su propuesta futbolística. En el caso de las empresas debemos pensar lo mismo: recapitular cuál es nuestra idea y cómo queremos lograr la excelencia y luego conseguir los integrantes correctos que puedan ejecutar esta estrategia.

Finalmente, el quinto y último componente en común entre un equipo exitoso de futbol y una empresa es la disciplina de trabajo. No existe historia de éxito sin trabajo, sin esfuerzo y sin persistir en la adversidad. Esto lo vemos en cada entrenamiento o en el mismo partido cuando un jugador continúa compitiendo a pesar del cansancio, calor o posibles lesiones. La perseverancia y el esfuerzo son claves para poder cuantificar la medida del esfuerzo. Malcolm Gladwell en su libro “Outliers” entrega la cifra de 10 mil horas de entrenamiento o trabajo para lograr ser sobresaliente en lo que hago, esto es entrenar o trabajar con un mismo objetivo por al menos cuatro años. Quizá esta es la razón por la cual los mundiales de futbol son cada cuatro años…

Autor: Sebastían Uriarte, Director Ejecutivo, Sur Desarrollo Humano
Fuente: Pulso.cl